Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Luces de hielo en el aire
y siluetas fogosas replegadas
en el fondo del túnel
retornan tu piel esmaltada
convergen con los espejismos marinos
y aún resta el menudeo de los cangrejos,
de las fogatas circunvaladas por el torbellino
lujurioso y rítmico,
de la estampida vocinglera
y de la seducción irredenta.
Surcan, caen en picada desde el cielo
indómitas gaviotas
y te descubro inerme y de espaldas
magnetizada con el oleaje irascible.
Cualquier derrotero del amor es mejor a que
el odio miserable permanezca en su cubil...
Comprende
la brisa devenida de los confines del mar
nos ajustó a la sombría avidez del túnel,
a tus ardientes ojos extasiados,
al brazo en escorzo en el derrumbe
y al doble de tu mano lánguida en mi espalda...
y siluetas fogosas replegadas
en el fondo del túnel
retornan tu piel esmaltada
convergen con los espejismos marinos
y aún resta el menudeo de los cangrejos,
de las fogatas circunvaladas por el torbellino
lujurioso y rítmico,
de la estampida vocinglera
y de la seducción irredenta.
Surcan, caen en picada desde el cielo
indómitas gaviotas
y te descubro inerme y de espaldas
magnetizada con el oleaje irascible.
Cualquier derrotero del amor es mejor a que
el odio miserable permanezca en su cubil...
Comprende
la brisa devenida de los confines del mar
nos ajustó a la sombría avidez del túnel,
a tus ardientes ojos extasiados,
al brazo en escorzo en el derrumbe
y al doble de tu mano lánguida en mi espalda...
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