Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
Esta lúcido en su vejez el anciano, recitando sus historias reales o inventadas, solo para llevar a la imaginación a los muchachitos de su Colonia que solo en jugar y jugar piensan.
Llegan las tardes a escuchar sus anécdotas, setenta años para ellos son demasiados, pero para el abuelo que luce sus canas, y sus recuerdos de su trayectoria, su experiencia, no son más que recuerdos y vivencias. Porque el tiempo pasó tan rápido y al final todo lo que queda del pasado está guardado en la memoria.
Veinte años después ya nadie llega, aquellos niños ahora son hombres y la nueva generación no le interesa escucharlo, ni un consejo o una experiencia le han escuchado, todos están embelesados con los vídeos juegos y la tecnología.
Llegan las tardes a escuchar sus anécdotas, setenta años para ellos son demasiados, pero para el abuelo que luce sus canas, y sus recuerdos de su trayectoria, su experiencia, no son más que recuerdos y vivencias. Porque el tiempo pasó tan rápido y al final todo lo que queda del pasado está guardado en la memoria.
Veinte años después ya nadie llega, aquellos niños ahora son hombres y la nueva generación no le interesa escucharlo, ni un consejo o una experiencia le han escuchado, todos están embelesados con los vídeos juegos y la tecnología.