BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre actos, risas que aplauden
y vítores insignificantes que buscan
su melodía de alterno eléctrico juguete.
Mediodía inverso, espectáculo interior,
rectángulo diverso, monotonía en ascensor.
Cúspide avasalladora, repercusión
de un chelín, el paraguas que emite
su lluvia frenética, como un perro
excarcelado.
Entre guerras, las batallas domésticas,
los mutismos vengadores, las batidoras
sangrantes, con espejos múltiples, adeptos
de la sierra automática.
Y un ojo siempre dispuesto al comienzo
de la sangre.
Mi cúspide pequeña, mi ombligo desmedido,
el oráculo original traicionado por lustros de
antagonismos, y ese sutil emplazamiento
que se dan dos amantes antes de tirarse
por la ventana abajo.
Moriture, moribundos, excepcionales paisajes,
sin duda, los más turísticos, como cárceles
exoneradas de pagar tributos, ángeles con caries.
Y la bella calavera pasa un por un ser anodino!
Todo tiene su infinita belleza, y yo veo el infinito
a través de sus ojos vacíos y estropeados.
Me murmuran los labios sandeces y crueldades
incipientes, las encías me sangran y temo al doctor
de las anguilas doblegadas, el adjetivo es dicharachero
con su conformidad de águila endeble.
©
y vítores insignificantes que buscan
su melodía de alterno eléctrico juguete.
Mediodía inverso, espectáculo interior,
rectángulo diverso, monotonía en ascensor.
Cúspide avasalladora, repercusión
de un chelín, el paraguas que emite
su lluvia frenética, como un perro
excarcelado.
Entre guerras, las batallas domésticas,
los mutismos vengadores, las batidoras
sangrantes, con espejos múltiples, adeptos
de la sierra automática.
Y un ojo siempre dispuesto al comienzo
de la sangre.
Mi cúspide pequeña, mi ombligo desmedido,
el oráculo original traicionado por lustros de
antagonismos, y ese sutil emplazamiento
que se dan dos amantes antes de tirarse
por la ventana abajo.
Moriture, moribundos, excepcionales paisajes,
sin duda, los más turísticos, como cárceles
exoneradas de pagar tributos, ángeles con caries.
Y la bella calavera pasa un por un ser anodino!
Todo tiene su infinita belleza, y yo veo el infinito
a través de sus ojos vacíos y estropeados.
Me murmuran los labios sandeces y crueldades
incipientes, las encías me sangran y temo al doctor
de las anguilas doblegadas, el adjetivo es dicharachero
con su conformidad de águila endeble.
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