BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche anida en cuerpos ya vaciados
por su extraña muerte lánguida, cuyos pájaros
difunden su legendaria lapidaria sentencia,
por extraños territorios inhóspitos donde
la cruz porta un cuerpo en desangrado tono
melódico. La noche es un cuerpo invadido
por remotos crepúsculos sometidos al invasor,
donde reinan imperios de agua y acuáticas alimañas.
En ese extraño sustrato de pieles y ambiciones proscritas,
justifican las leyes su pie de trabajo continuo:
hace frío y la blasfemia depravada inventa algo,
algo constantemente.
©
por su extraña muerte lánguida, cuyos pájaros
difunden su legendaria lapidaria sentencia,
por extraños territorios inhóspitos donde
la cruz porta un cuerpo en desangrado tono
melódico. La noche es un cuerpo invadido
por remotos crepúsculos sometidos al invasor,
donde reinan imperios de agua y acuáticas alimañas.
En ese extraño sustrato de pieles y ambiciones proscritas,
justifican las leyes su pie de trabajo continuo:
hace frío y la blasfemia depravada inventa algo,
algo constantemente.
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