Teo Moran
Poeta fiel al portal
La imagino caminando hacia no sé que mundo,
como en sus pupilas ovaladas los párpados
ciegan al brillante universo que reposa
en la cobertura de un teléfono móvil,
mas solo hay llamadas en espera,
mensajes guardados en la bitácora
de unas ondas que sin saber el porqué
alcanzan al ser amado al otro lado del mundo.
Hay vida tras la señal, un insondable
paraíso de pasiones y de esperanzas,
un pequeño margen para sentirse vivo,
porque de eso se trata, del amor inalcanzable,
de la necesidad de conectar con otro
ser donde vernos felizmente reflejado,
donde encontrar un espacio nuevo
entre los números táctiles de un teclado.
Suena el timbre del teléfono una vez…
¿Y si fuera su voz la que siempre me trae
de regreso de un paralelo rectilíneo,
de un impronunciable horizonte
donde solo se oyen nuestros pasos?
¿Y si fuera cierto, que solo soy un ser inmaduro
en las inconstantes ondas ingrávidas
aún cuando sé que sin ella el mundo,
mi mundo, se queda fuera de cobertura?
Oigo su mensaje con la melodía de Itoiz,
nada más para recordarme cuanto
y de que forma tan maravillosa me ama,
mas yo, dentro de mí siento que el amor
lleva claves encriptadas para el resto
pero para los enamorados como ella y yo,
son la única forma de comunicación,
la mejor forma de decir con un susurro…
¡Mi amor, cuanto te echo de menos!