Ese corredor enamorado

Gustavo Gerez1970

Poeta recién llegado
Lo he visto correr nuevamente por el parque
En su refugio ideal, en ese receptor de su felicidad,
Iba queriéndole ganar a su propia sombra,
En el frescor de la mañana, que olía a tierra mojada,
Se envolvió con aromas de los verdes
eucaliptos
Y los rosales que hay por calle Olaechea,
Rompen las ramas y las hojas secas sus distraídos pasos
Que levitan por milésimas de segundos.
Saluda, levantando su mano, a cuantos encuentra,
Se interna, se pierde y se demora en su andar,
Y no retrocedió su mirada, hacia mí,
Los sonidos que se mezclan en el aire
No lo distraen en su andar.
Al llegar a la avenida Alsina, giro a la izquierda,

Y fue en busca de las costas del río dulce,
Una suave brisa, borró las huellas de sus pisadas,

Como queriendo que nadie lo encontrase
Y yo lo seguía muy de cerca, con mis pasos cansinos,
Con mi pluma mágica, con vocales y consonantes
Queriendo enredar palabras que describan en prosas
A este solitario hombre enamorado,
Acelero un poco su ritmo, me quise acercar a él,

Preguntarle por su amada, más se perdió en la distancia,
Me quedé muy atrás, tal vez mañana volveré,

Y tenga la suerte de encontrarlo,
Y quizás me convide su historia de amor
Y los refleje yo, en estas hojas en blanco

Que reservaré para él.
 
Lo he visto correr nuevamente por el parque
En su refugio ideal, en ese receptor de su felicidad,
Iba queriéndole ganar a su propia sombra,
En el frescor de la mañana, que olía a tierra mojada,
Se envolvió con aromas de los verdes
eucaliptos
Y los rosales que hay por calle Olaechea,
Rompen las ramas y las hojas secas sus distraídos pasos
Que levitan por milésimas de segundos.
Saluda, levantando su mano, a cuantos encuentra,
Se interna, se pierde y se demora en su andar,
Y no retrocedió su mirada, hacia mí,
Los sonidos que se mezclan en el aire
No lo distraen en su andar.
Al llegar a la avenida Alsina, giro a la izquierda,

Y fue en busca de las costas del río dulce,
Una suave brisa, borró las huellas de sus pisadas,

Como queriendo que nadie lo encontrase
Y yo lo seguía muy de cerca, con mis pasos cansinos,
Con mi pluma mágica, con vocales y consonantes
Queriendo enredar palabras que describan en prosas
A este solitario hombre enamorado,
Acelero un poco su ritmo, me quise acercar a él,

Preguntarle por su amada, más se perdió en la distancia,
Me quedé muy atrás, tal vez mañana volveré,

Y tenga la suerte de encontrarlo,
Y quizás me convide su historia de amor
Y los refleje yo, en estas hojas en blanco

Que reservaré para él.

Hermosa historia con excelente final bien laborioso. Lectura muy gustosa.
 

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