Tocarnos

Eres y desapareces.
Vuelves y te desvaneces.
Correteas sobre el viento aquel que susurra en mi nuca.
Caes de improviso sobre mi frente cuán gotas de sudor,
aquel que bañaba tu espalda,
que parecía adornar la galaxia de estrellas fugaces. De ensueños como los que anhelaba volver a presionar contra tu sexo.
Eres y no eres.
Te vas y te veo venir nuevamente.
Como las alas secas de una mariposa que se canso de aletear alrededor del mundo.
Como el ave que persigue el amanecer y se muere a plena luz del anochecer.
No soy porque seas tú.
Y tú no eres porque sea yo.
No nos amamos ni un poco,
pero aún así seguimos llamándonos de vez en cuando.
A cualquier hora,
entre cualquier beso,
entre diferentes recuerdos y para volver a gastar tantos relojes como los que sean posibles.​
 
Eres y desapareces.
Vuelves y te desvaneces.
Correteas sobre el viento aquel que susurra en mi nuca.
Caes de improviso sobre mi frente cuán gotas de sudor,
aquel que bañaba tu espalda,
que parecía adornar la galaxia de estrellas fugaces. De ensueños como los que anhelaba volver a presionar contra tu sexo.
Eres y no eres.
Te vas y te veo venir nuevamente.
Como las alas secas de una mariposa que se canso de aletear alrededor del mundo.
Como el ave que persigue el amanecer y se muere a plena luz del anochecer.
No soy porque seas tú.
Y tú no eres porque sea yo.
No nos amamos ni un poco,
pero aún así seguimos llamándonos de vez en cuando.
A cualquier hora,
entre cualquier beso,
entre diferentes recuerdos y para volver a gastar tantos relojes como los que sean posibles.​
El eterno vaivén de los sentimientos, olas que golpean nuestros latidos, bella forma de confrontar las coincidencias.
Un placer la lectura.
Saludos
 

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