Kein Williams
Poeta fiel al portal
Eran las 10 cuando ellos me agarraron
estaba con un cartel en medio de la plaza
gritando a viva voz, pidiendo por la democracia
cuando los militares de repente nos atacaron.
Una lluvia de gases que tiró la policia
el caos general, solo teníamos bandera blanca
pero abundan los golpes entre la intolerancia
cuando el del poder a su propio pueblo humilla.
No importa si eres hombre, mujer o niño
no importa tu creencia, tu edad o ideología
cuando el gobierno es sordo y lleno de tiranía
cuando el presidente se olvida de donde vino.
Un anciano cae por un golpe en la cabeza
acudo a socorrerlo y escucho un improperio
siento la bota en el costado y caigo al suelo
y el animal ataca cuando halla a su presa.
Le grito que me deje entre todos mis ayes
pero otro se le incorpora y me da un culetazo
casi inconsciente me agarran de los brazos
me tiran al maletero de un jeep los militares.
Despierto por un cubetazo de agua
en la tv el noticiero habla de la represión
uno se reconoce al verse en televisión
y orgulloso dice le rompí la quijada.
Mi boca suelta espuma, mis manos se tensan
prenden la batería y me dan electrochoques
cada pinza apretada en uno de los pezones
y cada que lo apagan golpean mis piernas.
Uno olfatea y se sonríe, dice ya se cagó encima
y me da un derechazo que me rompe la nariz
estoy en la barrera donde sé que voy a morir
todo por un ideal, un ideal vale mi vida.
Escupo un par de dientes y mi voz se ahoga
de pronto entra alguien que no esperé hallarme
¿no me reconoce? En frente está mi propio padre
quien se me para adelante y desenfuna la pistola.
No sé si es sangre o lágrima lo que de mi ojo cayó
y siento tanta angustia por lo que estoy presenciando
porque es su hijo este joven que está tan desfigurado
y con lo último de mis fuerzas lo miro y le digo: So--
estaba con un cartel en medio de la plaza
gritando a viva voz, pidiendo por la democracia
cuando los militares de repente nos atacaron.
Una lluvia de gases que tiró la policia
el caos general, solo teníamos bandera blanca
pero abundan los golpes entre la intolerancia
cuando el del poder a su propio pueblo humilla.
No importa si eres hombre, mujer o niño
no importa tu creencia, tu edad o ideología
cuando el gobierno es sordo y lleno de tiranía
cuando el presidente se olvida de donde vino.
Un anciano cae por un golpe en la cabeza
acudo a socorrerlo y escucho un improperio
siento la bota en el costado y caigo al suelo
y el animal ataca cuando halla a su presa.
Le grito que me deje entre todos mis ayes
pero otro se le incorpora y me da un culetazo
casi inconsciente me agarran de los brazos
me tiran al maletero de un jeep los militares.
Despierto por un cubetazo de agua
en la tv el noticiero habla de la represión
uno se reconoce al verse en televisión
y orgulloso dice le rompí la quijada.
Mi boca suelta espuma, mis manos se tensan
prenden la batería y me dan electrochoques
cada pinza apretada en uno de los pezones
y cada que lo apagan golpean mis piernas.
Uno olfatea y se sonríe, dice ya se cagó encima
y me da un derechazo que me rompe la nariz
estoy en la barrera donde sé que voy a morir
todo por un ideal, un ideal vale mi vida.
Escupo un par de dientes y mi voz se ahoga
de pronto entra alguien que no esperé hallarme
¿no me reconoce? En frente está mi propio padre
quien se me para adelante y desenfuna la pistola.
No sé si es sangre o lágrima lo que de mi ojo cayó
y siento tanta angustia por lo que estoy presenciando
porque es su hijo este joven que está tan desfigurado
y con lo último de mis fuerzas lo miro y le digo: So--