Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
No sabía de ti, hasta que tu voz en alto se pronunció
entre la noche y el sueño conquistado,
no sabia que era yo, pero el destino me eligió.
Con la delicadeza de tus palabras me has enamorado.
Eres cual punto tierno de luz
pequeña luciérnaga que guía mis pasos,
delicada, tenue y azul.
Pronto sentiré el abrigo de tus brazos.
Aprendería a volver dado tus caminos
a abrir las ventanas de tu mirar,
a quedarme en tu esperanza y tus mimos.
Quizá también aprenda a amar.
Imaginarte sería necesario todos los sueños
describirte implicaría tener alma de poeta,
yo simple mortal, que te adora a través de los años.
Para halagarte se requiere las palabras de un profeta.
Háblame de los espejismos
esos que retratan imágenes de tus versos,
de la esperanza que pinta abismos.
De la promesa certera de tus besos.
Te amo como el peregrino a sus caminos
como el tiempo a la ilusión,
como la promesa a la esperanza que seguimos.
Como el latir a este corazón.
Guardaré los besos y los abrazos
desde hoy en adelante,
como ahorro a plazos.
Para vencer la idea que estas distante.
Quédate entre el abrazo y mi paz inmensa
en la palabra eterna y primera,
en mi voz que te nombra y te besa.
Llega a mi vida, para ser otoño y primavera.
La tarde envolvió a mi esperanza
la atrapa como al ocaso y no la deja crecer,
se diluye conforme el tiempo avanza.
Pero el día vendrá y esta volverá a renacer.
entre la noche y el sueño conquistado,
no sabia que era yo, pero el destino me eligió.
Con la delicadeza de tus palabras me has enamorado.
Eres cual punto tierno de luz
pequeña luciérnaga que guía mis pasos,
delicada, tenue y azul.
Pronto sentiré el abrigo de tus brazos.
Aprendería a volver dado tus caminos
a abrir las ventanas de tu mirar,
a quedarme en tu esperanza y tus mimos.
Quizá también aprenda a amar.
Imaginarte sería necesario todos los sueños
describirte implicaría tener alma de poeta,
yo simple mortal, que te adora a través de los años.
Para halagarte se requiere las palabras de un profeta.
Háblame de los espejismos
esos que retratan imágenes de tus versos,
de la esperanza que pinta abismos.
De la promesa certera de tus besos.
Te amo como el peregrino a sus caminos
como el tiempo a la ilusión,
como la promesa a la esperanza que seguimos.
Como el latir a este corazón.
Guardaré los besos y los abrazos
desde hoy en adelante,
como ahorro a plazos.
Para vencer la idea que estas distante.
Quédate entre el abrazo y mi paz inmensa
en la palabra eterna y primera,
en mi voz que te nombra y te besa.
Llega a mi vida, para ser otoño y primavera.
La tarde envolvió a mi esperanza
la atrapa como al ocaso y no la deja crecer,
se diluye conforme el tiempo avanza.
Pero el día vendrá y esta volverá a renacer.
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