Se van las lágrimas
engarzadas en las alas del viento
y en cada gota lleva encapsulada
un trocito de sentimiento.
Colgados en la espalda del reloj
se van los sueños deshechos.
Los momentos compartidos
descansan en los ojos de las horas
que duermen en lugares inhóspitos.
Se van de entre mis manos
estos versos evaporados de recuerdos
y la punta de la pluma con que escribo
está grabado tu nombre y el mío.
Se van las horas y los días del calendario.
El tiempo no se detiene...
tus pasos y los míos caminan en silencio
por la ruta de los versos.