MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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No pude desestimar mi destino.
Él vigilaba en mis fallidos sueños,
mientras loaba el viejo atrapasueños
que galopaba como un torbellino.
De la mano nos fuimos a un camino,
donde sus dulces besos eran dueños
de mis suspiros con frases de ensueños,
donde su voz era un extraño trino.
No fue tan fácil aprender a amar,
yo era solo una niña enamorada,
incondicional, presa en su mirar;
por él podría oír una balada,
en un mar de caricias sin soltar
ese amor que me cedió de la nada.
María Anné
A L.