Amiga,
ya semanas que de ti llueven mis ojos,
se pierden nuestras huellas en la arena
y mi corazón late menos solo por normalidad.
Amiga,
es de ti que aún no se libra mi vista
tu voz camina por mi cama
y las horas se hacen arena en tu reloj.
Amiga,
esta tarde duele la herida por donde te extraño,
por ello escribo las letras de este ruego
en papel muerto que nunca llegarás a leer.
Amiga mía y amor,
hoy te extraño un poco más que ayer por deporte,
solo por el capricho irreverente de pensar
que aun podemos volver a empezar.