AXEL LLAMOSAS
Poeta recién llegado
Mi madre lloraba desconsolada agarrotada en un rincón, llena de golpes y moratones, sus ojos me decían algo… no se que era exactamente, me miraba…. llena de….¿que era aquello?, creo que no me miraba a mí, sus pupilas desorbitadas atravesaban mi cuerpo sumergidas en un pozo de locura.
Decidí que era suficiente, y entonces todo cambió, mi pecho irradiaba valor;
agazapándome tras la puerta cuchillo en mano esperé paciente a que la bestia apareciese, no tardó, al cruzar el umbral, viendo a su mujer en aquel rincón, sonrió, tan solo hasta sentir mi acero en su interior. Entonces sonreí yo.
Decidí que era suficiente, y entonces todo cambió, mi pecho irradiaba valor;
agazapándome tras la puerta cuchillo en mano esperé paciente a que la bestia apareciese, no tardó, al cruzar el umbral, viendo a su mujer en aquel rincón, sonrió, tan solo hasta sentir mi acero en su interior. Entonces sonreí yo.