BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras haya lágrimas
obsoletas consecuentes insensatas
adheridas pegadas absortas en mi cuerpo;
las esferas acuciadas de mis ojos
las atmósferas dilatadas de mis ancestros
las lágrimas lágrimas lágrimas resonarán
con un temblor de azufre necesario, poblando
los recónditos hospicios y amortajando villanos
o caudillos insólitos.
Yo, entre tanto, pido limosnas,
como si nunca hubiera tenido rostro.
Ah, mi rostro; recuerdo su terrible apostura,
su belleza esquemática, su noble cabellera
embridando mis mandíbulas. Sí, ese rostro,
ahora ajado, era sin duda, una fábula; entró
con regocijo en él, la carcoma, la impulsiva
amonestación de los instintos. Recuerdo también,
su enjuta mirada, los días profesionales de domingo,
el silencio acumulado en su atuendo ojeroso.
Mientras las lágrimas me recuerdan, ya no estoy ausente,
paseo por los lados de la calle, por ambos, solicitando,
solicitándome, cuerpo, corazón, axilas, vértebras, y voy
conjuntando un traje que me permite razonar.
©
obsoletas consecuentes insensatas
adheridas pegadas absortas en mi cuerpo;
las esferas acuciadas de mis ojos
las atmósferas dilatadas de mis ancestros
las lágrimas lágrimas lágrimas resonarán
con un temblor de azufre necesario, poblando
los recónditos hospicios y amortajando villanos
o caudillos insólitos.
Yo, entre tanto, pido limosnas,
como si nunca hubiera tenido rostro.
Ah, mi rostro; recuerdo su terrible apostura,
su belleza esquemática, su noble cabellera
embridando mis mandíbulas. Sí, ese rostro,
ahora ajado, era sin duda, una fábula; entró
con regocijo en él, la carcoma, la impulsiva
amonestación de los instintos. Recuerdo también,
su enjuta mirada, los días profesionales de domingo,
el silencio acumulado en su atuendo ojeroso.
Mientras las lágrimas me recuerdan, ya no estoy ausente,
paseo por los lados de la calle, por ambos, solicitando,
solicitándome, cuerpo, corazón, axilas, vértebras, y voy
conjuntando un traje que me permite razonar.
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