BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
El amor no es patrimonio
de nada ni de nadie.
No utiliza banderas,
no airea blasones ni
esconde, como el avestruz,
la cabeza bajo la tierra.
El amor no es herencia
delicada ni excursionismo vacío,
por eso, no va de turista despistado
ni visita panteones con flores de artificio.
El amor es la vida. Retorna
con cantidades oblicuas, a su zona
de confort, y entona el mea culpa
si necesario es.
No es una ciudad, París, Londres,
Venecia, ni camina solitariamente
sobre las aguas.
©
de nada ni de nadie.
No utiliza banderas,
no airea blasones ni
esconde, como el avestruz,
la cabeza bajo la tierra.
El amor no es herencia
delicada ni excursionismo vacío,
por eso, no va de turista despistado
ni visita panteones con flores de artificio.
El amor es la vida. Retorna
con cantidades oblicuas, a su zona
de confort, y entona el mea culpa
si necesario es.
No es una ciudad, París, Londres,
Venecia, ni camina solitariamente
sobre las aguas.
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