Asklepios
Incinerando envidias
Es cuando surge la nostalgia y se
empaña de tristeza. Se empaña en esa
tristeza que entrega sus
titubeos a todo cuanto se pronuncia
en nuestro interior…
Entonces, y sólo entonces, es cuando uno
procura disimular su miedo tras
el dintel de la realidad donde, inevitablemente,
tropezamos con nuestras propias huellas…
Huellas que, en algún momento, prestamos
de la intimidad e hicieron enfermaran
nuestras sonrisas hasta aprender a
padecer todo el horror de la tristeza,
hasta, incluso, caer en la adicción,
que no dejará de dilatarse
con golosa lentitud.
empaña de tristeza. Se empaña en esa
tristeza que entrega sus
titubeos a todo cuanto se pronuncia
en nuestro interior…
Entonces, y sólo entonces, es cuando uno
procura disimular su miedo tras
el dintel de la realidad donde, inevitablemente,
tropezamos con nuestras propias huellas…
Huellas que, en algún momento, prestamos
de la intimidad e hicieron enfermaran
nuestras sonrisas hasta aprender a
padecer todo el horror de la tristeza,
hasta, incluso, caer en la adicción,
que no dejará de dilatarse
con golosa lentitud.