marcia segura
Poeta adicto al portal
¡Gigante!
Más alumbrada que de costumbre
Nosotros ¡pintorescos!
Como dos figuras talladas
Juntos, perpetuos
Los arboles ¡verdes!
casi fosforescentes
Tu sonrisa, sin sonido
Y mi mano que solo se extiende
La tarde quieta,
pero extrañamente repleta
mira y se asombrada
¡Se pregunta ¡
Avergonzada, prejuiciosa
anaranjada de la pena
¿Cómo puede ser la rutina tan hermosa?
Más alumbrada que de costumbre
Nosotros ¡pintorescos!
Como dos figuras talladas
Juntos, perpetuos
Los arboles ¡verdes!
casi fosforescentes
Tu sonrisa, sin sonido
Y mi mano que solo se extiende
La tarde quieta,
pero extrañamente repleta
mira y se asombrada
¡Se pregunta ¡
Avergonzada, prejuiciosa
anaranjada de la pena
¿Cómo puede ser la rutina tan hermosa?