SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
A tus miradas,
Meditantes tus ojos en mi cuerpo,
Angustiosos por decir lo que no escucho,
lo que tus labios no saben lograr decirme.
A tus miradas deseosa, tiernas, abrumantes.
Buscaste en mí la mañana y encontré el mejor atardecer entre tus brazos,
Mientras te veía perdido entre los sueños,
Mis ojos contemplaban tu presencia e inundaban mis memorias.
Un recuerdo.
Un momento de silencio endulzante.
Tu sonrisa en el tiempo impávida, inquietante.
Hace unas horas tu existencia para mí no existía,
Unos minutos después descubrí tus pasos
Y hace un segundo me perdí en ti y en el tinte del mar inmaculado.
Me pregunto por el segundo después del cero…
Me pregunto por mi…
¿Qué pasara cuando termines de cruzar mi esquina?
¿Cuándo tu mirada no alcance mi sombra?
Sé que me sembré en tus colores,
¡mmm!...
O quizás tú te sembraste en mis dilemas.
La mañana se acaba y ¿qué será de la tarde?
Y ni pensar en la noche,
Tenebrosa y abrumante.
A tus pasos fuertes desde tu cintura
estas letras del viento que se esfuman.
A tus brazos tibios desde el alma,
Mis besos nuevos que después del segundo cero serán viejos.
A tu presencia que aplaudo
Y a tus besos increíbles que disfruto al robarlos.
Guárdame en la lujuria de tus rimas
Y en el había una vez de tus historias.
Meditantes tus ojos en mi cuerpo,
Angustiosos por decir lo que no escucho,
lo que tus labios no saben lograr decirme.
A tus miradas deseosa, tiernas, abrumantes.
Buscaste en mí la mañana y encontré el mejor atardecer entre tus brazos,
Mientras te veía perdido entre los sueños,
Mis ojos contemplaban tu presencia e inundaban mis memorias.
Un recuerdo.
Un momento de silencio endulzante.
Tu sonrisa en el tiempo impávida, inquietante.
Hace unas horas tu existencia para mí no existía,
Unos minutos después descubrí tus pasos
Y hace un segundo me perdí en ti y en el tinte del mar inmaculado.
Me pregunto por el segundo después del cero…
Me pregunto por mi…
¿Qué pasara cuando termines de cruzar mi esquina?
¿Cuándo tu mirada no alcance mi sombra?
Sé que me sembré en tus colores,
¡mmm!...
O quizás tú te sembraste en mis dilemas.
La mañana se acaba y ¿qué será de la tarde?
Y ni pensar en la noche,
Tenebrosa y abrumante.
A tus pasos fuertes desde tu cintura
estas letras del viento que se esfuman.
A tus brazos tibios desde el alma,
Mis besos nuevos que después del segundo cero serán viejos.
A tu presencia que aplaudo
Y a tus besos increíbles que disfruto al robarlos.
Guárdame en la lujuria de tus rimas
Y en el había una vez de tus historias.
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