Hay momentos en la vida donde la voluntad se transforma en silencio, en espera. Hacer y deshacer lo que traía tanta alegría parece no interesarnos como antes. Se intenta de todas formas, rescatar lo que estaba bien y, mientras tanto, ya no se consigue mas alcanzar la luz que iluminaba la paz. La vida da vueltas y se transforma, mudándose a cada momento. Así acontece para que uno se percate por mucho tiempo en cosas que al conocerlas ya fueron extraídas, de personas que ya eran conocidas, de confusiones que fueron desvanecidas. Así sucede para que el camino no sea dañado, para que uno conozca lo que realmente hay que conocer. Cuando el silencio se instala en el ser nos da nuestro espacio y respeta nuestros momentos. Se siente el propio cambio que más de una vez está integrando y haciendo que la visión interior pueda mostrarnos un poco más de lo que estamos acostumbrados a ver. Y lo que es más, la certeza de vivir el presente, de estar insertado en la propia realidad en el propio crecer. El silencio no es vacío, el trae consigo la promesa de lo nuevo. El silencio existe para mostrarnos el camino a seguir. Porque nadie puede construir por nosotros, construímos puentes que precisamos pasar para atrevezar el río de nuestra vida. Si queremos un nuevo camino tenemos que aprender a dejar atrás algunas cosas, para dar lugar a lo nuevo que es la más pura realidad.
La realidad que pertenece al conocimiento de nosotros mismos, abriendo áreas del ser que deben ser expandidas, para que podamos llegar. Olvidemos lo que trae bloqueos al día, a la alegría, a la confianza, lo que trae temores e inseguridades en toods los planos. Coloquemos la atención en la sutileza, en la integridad de los verdaderos sentimientos.
La realidad que pertenece al conocimiento de nosotros mismos, abriendo áreas del ser que deben ser expandidas, para que podamos llegar. Olvidemos lo que trae bloqueos al día, a la alegría, a la confianza, lo que trae temores e inseguridades en toods los planos. Coloquemos la atención en la sutileza, en la integridad de los verdaderos sentimientos.