Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
DOY LA SUERTE QUE NO DISFRUTO
Sorprendía su triste sonrisa para atraer al cliente: estiraba los labios, pero no podía estirar las profundas arrugas del entrecejo. Miraba a cada transeúnte y suplicaba:
– Vendo los números premiados. Reparto la suerte que nunca he disfrutado.
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