BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las manos, vacías, vacías, !vacías!
Sólo ecos rizados en ellas, en sus espumas
artificiales, en sus sótanos irremediables,
anegados de egragópilas y terribles nenúfares.
Pero, ¿y las manos? Siempre vacías.
Sueños de terminaciones iracundas,
en aquellos astros que se agrupan formando
interminables constelaciones, fronteras celestes.
Sueño con otras islas, que se extiendan
en mis manos, mientras el aullido ejecuta
sus víctimas sin sonido-.
©
Sólo ecos rizados en ellas, en sus espumas
artificiales, en sus sótanos irremediables,
anegados de egragópilas y terribles nenúfares.
Pero, ¿y las manos? Siempre vacías.
Sueños de terminaciones iracundas,
en aquellos astros que se agrupan formando
interminables constelaciones, fronteras celestes.
Sueño con otras islas, que se extiendan
en mis manos, mientras el aullido ejecuta
sus víctimas sin sonido-.
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