BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
No quiero trozos de papel,
oriundos de la nada, pubertades
obligatorias como un mar inicial
y flemático, o sombras esqueléticas
formulando sus insensibles capas
de óxido ocre. Geografías inauditas,
vasos comunicantes, grietas de sangre
entre los párpados invisibles.
La unanimidad del ciego es su guitarra.
La brusquedad del aparador reniega de su ámbito.
Los sexos emergidos buscarán siempre su propia
negación.
Mientras, en las paredes recién pintadas,
gotas instiladas en los demonios urgen
la presencia de otras categorías humanas.
No quiero anatomías, espacios o láminas
de un trono vacío, ni de esas telarañas acuciantes,
concavidades de anillos putrefactos.
©
oriundos de la nada, pubertades
obligatorias como un mar inicial
y flemático, o sombras esqueléticas
formulando sus insensibles capas
de óxido ocre. Geografías inauditas,
vasos comunicantes, grietas de sangre
entre los párpados invisibles.
La unanimidad del ciego es su guitarra.
La brusquedad del aparador reniega de su ámbito.
Los sexos emergidos buscarán siempre su propia
negación.
Mientras, en las paredes recién pintadas,
gotas instiladas en los demonios urgen
la presencia de otras categorías humanas.
No quiero anatomías, espacios o láminas
de un trono vacío, ni de esas telarañas acuciantes,
concavidades de anillos putrefactos.
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