Ruinas floreadas

Armando Gómez

Poeta recién llegado
¿Quien me arrojó al pozo de tu imagen?
Tal vez la angustia, mi sueño, o mi caos en auje
Vértigo de caída, que deja impreso lo que dice
Y me regaló una vergonzosa valentía

Valentía que materializó tu cuerpo
Y desvaneció mi mente
Aprisionado en la burbuja de tu alma
Que era el reflejo de mi vulnerabilidad

Cárcel de posibilidades infinitas
Ilusiones como cimientos de mi sombra
Donde tu luz, proyectaba mi abrumada realidad
Pero me enloqueció su belleza, y perdí la interpretación de mi estatus

Donde deseé perder mis deseos, solo para poder desearte un poco más
Paradoja del desapego, al que mataste haciéndole culto
Y quedé flotando, besando las cadenas, que me vestían

Fiesta de la imprudencia, que baila en orgullo
Bucle autodidacta, que forma mil filosofías
Y se muere con la ciencia de perdonar
Donde tus ángulos, me reprobaron antes de calificarme

Paladar muerto, viva pudrición del inconsciente
Donde buitres, trabajan en tus ojos
Despiden a las mariposas, para entrar en tu sonrisa, que distrae, y adormece

Pero mi desahogo, ya convertido en tumba
Pone flores en la vida de mis lágrimas contenidas
Hoy mi perdón te agradece
Y te devuelve mi ausencia amorosa

Con la conjunción especial del hombre
La culpa que se encuentra en el aire
Pero no puedo permitir que el hambre del mundo
Se devore a pedazos mi verdad,
nuestra verdad ...
 
¿Quien me arrojó al pozo de tu imagen?
Tal vez la angustia, mi sueño, o mi caos en auje
Vértigo de caída, que deja impreso lo que dice
Y me regaló una vergonzosa valentía

Valentía que materializó tu cuerpo
Y desvaneció mi mente
Aprisionado en la burbuja de tu alma
Que era el reflejo de mi vulnerabilidad

Cárcel de posibilidades infinitas
Ilusiones como cimientos de mi sombra
Donde tu luz, proyectaba mi abrumada realidad
Pero me enloqueció su belleza, y perdí la interpretación de mi estatus

Donde deseé perder mis deseos, solo para poder desearte un poco más
Paradoja del desapego, al que mataste haciéndole culto
Y quedé flotando, besando las cadenas, que me vestían

Fiesta de la imprudencia, que baila en orgullo
Bucle autodidacta, que forma mil filosofías
Y se muere con la ciencia de perdonar
Donde tus ángulos, me reprobaron antes de calificarme

Paladar muerto, viva pudrición del inconsciente
Donde buitres, trabajan en tus ojos
Despiden a las mariposas, para entrar en tu sonrisa, que distrae, y adormece

Pero mi desahogo, ya convertido en tumba
Pone flores en la vida de mis lágrimas contenidas
Hoy mi perdón te agradece
Y te devuelve mi ausencia amorosa

Con la conjunción especial del hombre
La culpa que se encuentra en el aire
Pero no puedo permitir que el hambre del mundo
Se devore a pedazos mi verdad,
nuestra verdad ...
Una verdad muy dura
A veces perdonar cuesta y más perdonarse a sí mismo, un poema muy bonito en toda su extensión donde hay toda clase de sentimientos que brotan desde lo más profundo queriendo dar libertad y ser libre.
Muy grato leerte Armando, un cálido saludo del alma.
 

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