Se baten en mis pupilas
las lumbres de tus ojos
que se escondieron detrás del ocaso
pero sus llamas siguen vivas
en mi alma dolida.
La brisa marítima besa mi rostro
enreda mis cabellos con los versos
que alguna vez escribimos juntos
y hoy son sólo granitos de arena
de una playa desierta y olvidada.
El mar acaricia mis pies
con las lágrimas de sus olas.
Mis labios esbozan una nostálgica sonrisa
y en soledad abrazo con cariño tus recuerdos
deseando de igual modo ser recordada por ti.
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