Francisco León Román
Poeta recién llegado
Quiero ser capaz de contarte algo, un secreto quizá.
Algo jamás mencionado.
Algo que siento y me define.
Mis días pasan y creo recuerdos por ti.
Dulces y amargos.
Dulces si se impregnan de tu perfume.
Amargos cuando cae la noche y te alejas.
Aquellos días perturbadores van desapareciendo,
dejándome preguntas.
¿Eres de algún sitio imposible de adivinar?
¿Del cielo, la tierra o el infierno?
Del cielo, pues eres aquel ser que deja huella en las nubes
y refleja alegría.
De la tierra, porque juntos pisamos fuerte,
somos invencibles hasta en la oscuridad.
Del infierno, porque tus llamas cicatrizan heridas,
devolviendo el fulgor a la piel mientras arde.
Te has convertido en el pilar de mis elementos.
Y yo espero ser el complemento de los tuyos.
Contigo vuelvo a sentirme vivo.
Mis temores del pasado se transforman en clamores futuros
que gritan con vehemencia tu nombre.
Se termina lo material y solo pienso
en ver aquella llama y pedirle que arda como nunca.
Que sea parte de mí, que jamás se apague aquel fuego
que ilumina el cielo, la tierra y mis días en particular.
Eres aquella vertiente que inunda mi alma de felicidad.
Eso eres para mí, mi quinto elemento, mi complemento,
mi ser, simplemente tú.
Algo jamás mencionado.
Algo que siento y me define.
Mis días pasan y creo recuerdos por ti.
Dulces y amargos.
Dulces si se impregnan de tu perfume.
Amargos cuando cae la noche y te alejas.
Aquellos días perturbadores van desapareciendo,
dejándome preguntas.
¿Eres de algún sitio imposible de adivinar?
¿Del cielo, la tierra o el infierno?
Del cielo, pues eres aquel ser que deja huella en las nubes
y refleja alegría.
De la tierra, porque juntos pisamos fuerte,
somos invencibles hasta en la oscuridad.
Del infierno, porque tus llamas cicatrizan heridas,
devolviendo el fulgor a la piel mientras arde.
Te has convertido en el pilar de mis elementos.
Y yo espero ser el complemento de los tuyos.
Contigo vuelvo a sentirme vivo.
Mis temores del pasado se transforman en clamores futuros
que gritan con vehemencia tu nombre.
Se termina lo material y solo pienso
en ver aquella llama y pedirle que arda como nunca.
Que sea parte de mí, que jamás se apague aquel fuego
que ilumina el cielo, la tierra y mis días en particular.
Eres aquella vertiente que inunda mi alma de felicidad.
Eso eres para mí, mi quinto elemento, mi complemento,
mi ser, simplemente tú.