lesmo
Poeta veterano en el portal
Preso quedó el ensueño
de tu mirada,
preso del terciopelo
de tus pupilas,
preso queda mi anhelo
de tus silencios.
Sin título
Lomafresquita.
¡Ay cuánto muero!
Mis silencios te vocean
en mi cuarto que, en silencio,
nada sabe de mi espera
ni mis manos de tus senos.
¡Ay cuánto hueco!
A mis labios nada vale
que te busquen entreabiertos
porque mi boca se seca
con vanos suspiros secos.
¡Ay qué desierto!
Mis dos manos son de cera
en la inmensidad del lecho,
te buscan y no te encuentran
y si te encuentro es en sueños.
¡Ay dedos quietos!
Solitario siempre llega
un espinoso deseo,
vaivenes, ¡malditos sean
del placer tan embusteros!
¡Ay cuánto muero!
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