ADEXFI
Poeta adicto al portal
Escucho su voz y todo se acaba
todo se marchita a mi alrededor
y mis pasos lentos van hacia la ventana,
para verla y luego regresan perdidos,
hasta mi cama, horizonte de donde caigo,
como una hoja, que arrastra varios duendes,
esos que siempre gatean por el piso de mi cuarto.
Pensaba que había salido de una pintura de Bangkok,
que veía, mientras escuchaba su voz,
ya lastimera de tanto gritar. Y yo contrariado,
desperezándome en mi sillón. Buscando una camisa.
No se porque tenia esa rara costumbre
de llamarme desde afuera,
sin tocar la puerta. ¿Porque no pasaba?
Mi cuarto estaba en el segundo piso,
teniendo que forzar la voz más fuerte aún.
Todavía con sus libros, que sostenía a la altura de su pecho.
Yo miraba absorto una revista de arte:
cuadros de varios pintores famosos,
y siempre me detenía en un lienzo de Thomas Cole;
un paisaje en el bosque, un enorme árbol,
al lado de un enorme portal. Muy romántico.
Y quería estar allí, adentro de ese lienzo con ella,
que ya hablaba conmigo;
vestida aún con su uniforme del instituto de inglés.
Me refugio entre mis libros, su voz aún revolotea en el aire.
Vi el fulgor de sus ojos alumbrar mi cuarto.
todo se marchita a mi alrededor
y mis pasos lentos van hacia la ventana,
para verla y luego regresan perdidos,
hasta mi cama, horizonte de donde caigo,
como una hoja, que arrastra varios duendes,
esos que siempre gatean por el piso de mi cuarto.
Pensaba que había salido de una pintura de Bangkok,
que veía, mientras escuchaba su voz,
ya lastimera de tanto gritar. Y yo contrariado,
desperezándome en mi sillón. Buscando una camisa.
No se porque tenia esa rara costumbre
de llamarme desde afuera,
sin tocar la puerta. ¿Porque no pasaba?
Mi cuarto estaba en el segundo piso,
teniendo que forzar la voz más fuerte aún.
Todavía con sus libros, que sostenía a la altura de su pecho.
Yo miraba absorto una revista de arte:
cuadros de varios pintores famosos,
y siempre me detenía en un lienzo de Thomas Cole;
un paisaje en el bosque, un enorme árbol,
al lado de un enorme portal. Muy romántico.
Y quería estar allí, adentro de ese lienzo con ella,
que ya hablaba conmigo;
vestida aún con su uniforme del instituto de inglés.
Me refugio entre mis libros, su voz aún revolotea en el aire.
Vi el fulgor de sus ojos alumbrar mi cuarto.
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