Versículos clandestinos

spring

Sonriendo...
Versículos clandestinos

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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
 
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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Romántico transitar en el cual el amor prevalece.
Bellísima la imagen del ultimo verso.
enhorabuena.
Un placer la lectura.
Saludos.
 
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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.

Excelente poema que narra el encuentro de esos dos amantes, con tu habitual chispa y ternura, querida amiga Mireya. Siempre disfruto y me reconfortan tus obras, felicidades. Un saludo, feliz fin de semana.
 
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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.

Mi querida amiga Mireya, me has conquistado. Acabo de comprobar lo que has disfrutado escribiendo estos enamorados versos y como me has ido atrapando sin darme cuenta. Te felicito de corazón mi buena poetisa. Es un verdadero placer disfrutar de tan hermosa inspiración.
Recibe mis saludos con gran abrazo Mireya.
 
Mi querida amiga Mireya, me has conquistado. Acabo de comprobar lo que has disfrutado escribiendo estos enamorados versos y como me has ido atrapando sin darme cuenta. Te felicito de corazón mi buena poetisa. Es un verdadero placer disfrutar de tan hermosa inspiración.
Recibe mis saludos con gran abrazo Mireya.

Viniendo de ti, me siento muy halagada estimado y admirado Luis, gracias por haber motivado mis letras desde que llegue aquí.
Celebro que mis románticas escenas te atrapen y luego libre puedas salir de ellas jajaja un abrazote.
 
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¡cucú cucú!
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bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Cuánta ansiedad alrededor de una sola misiva tardía. Afortunadamente la espera concluyó. Un beso, Mireya.
 
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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Romanticismo amoroso entre esa lampara de ansidad donde dibujas un reflejo
de apetencia. reflejo de instantes en un soplo que deja a las pupilas asombradas
entre los sentimientos vertidos. excelente. saludos de luzyabsenta
 
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¡cucú cucú!
Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Me encantó leer tus versículos clandestinos estimada poetisa, todo lo que escribes lo haces con tanto sentimiento, profundidad aún en lo más pequeño pero significante, me gusta el lenguaje que usas, me ha gustado estar en tu espacio. Un abrazo afectuoso
 
Me encantó leer tus versículos clandestinos estimada poetisa, todo lo que escribes lo haces con tanto sentimiento, profundidad aún en lo más pequeño pero significante, me gusta el lenguaje que usas, me ha gustado estar en tu espacio. Un abrazo afectuoso

A mi me gusta verte de vuelta, tan gentil y sociable como siempre.
¡Eres un encanto
bristy! No cambies, un abrazo con mucho afecto.
 
Muchas gracias Carlos, por tu amable compañía, por tus palabras siempre tan elegantes y poéticas.
Feliz semana, un abrazo.
Mireya. Gracias por la amabilidad de tu respuesta.El sentimiento es comprender lo bello e importante de tus obras, voy
a permitirme leer de nuevo y encontrarme con esas imagenes que, de plenitudes amorosas, se agradecen en el sentido del lector.
Saludos de luzyabsenta
 
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bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Romántica mañana de sol
que invita al amor
bajo la indiscreta mirada
de un cucu...cupido cantor
Bello poema Mireya !
Besote
 
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bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.

Es poema, es visión, es escena, es un contexto luminoso en el cual solo es posible una bella historia.
Fue un gusto encontrar estos versos.
Un abrazo :)
 
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Presintiendo el retorno prometido
bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Se me puso chinita la piel al leerte

Cuanta entrega tienes

Te admiro guapa


Saludos
 
Letras impregnadas de ternura, paisajes de amor las envuelven y en la batalla de la vida siempre triunfante, felicitaciones compañera
 
Versículos clandestinos

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bajo la proclama impetuoso del día,
como en cada aurora en su adiós
ella aguzaba su mirada;
deseando ser la primera
al divisar a su amado en la lejanía.


Mantuvo su cuerpo decoroso y refinado
mas no su vista que sagaz recorría el atajadero,
a paso ligero movía sus niñas
entre arboledas de talla erizada
confundiendo el codiciado encuentro
con el correr de algún conejo o el visaje de avecillas.


¡cucú cucú!

Sin desánimo volteo su ligera figura
dispuesta a un té de azahares preparar
ornó la mesilla en mantel de blanco encaje
centraba un ánfora con jazmines que abrían,
fue entonces cuando la magia huello en dilatada sombra
pues en la luz del arco del portal, ahí estaba él;
con su ropaje de caqui, envuelto en aromas del huerto,
su enjuta mirada saludaba con el pajizo sombrero sobre el pecho.


¡cucú!

Ya era casi media mañana,
mas el reloj su tic tac adormecía en aquella tertulia para dos,
menudeando las andanzas epistolares
do los versículos clandestinos llevaba a otros
esta vez tangibles, tan ciertos…tan palpables
que fueron oropeles de besos migrantes del pecho poseído,
un macramé de versos y ávidos labios hospedaban el recinto;
el cucú parecía disimular sus capacidades
al fundirse los amantes en una mañana de sol.
Sentido poema, poeta Spring, siempre es un gusto leerte.
Saludos cordiales. Azalea.
 

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