aniksun
Poeta adicto al portal
Sacié mi ansia de ti
cerrando los ojos
y caminé por tus caderas
a tientas,
con la cadencia del tiempo
en el que nada es evidente,
nada es sincero.
En el baúl
que guarda
los cálidos deseos,
la fiebre que te atormenta
se desgrana en silencio,
adormecida y penetrante,
blandiendo un aroma
a dolor y lamento.
Y surqué tu contorno
como león embravecido,
bebiendo cada rincón
de ese apasionado cuerpo
y saboreando, sin disimulo,
el manjar
que me entregaste
sin vergüenza,
sin tapujos.
Aniksun
cerrando los ojos
y caminé por tus caderas
a tientas,
con la cadencia del tiempo
en el que nada es evidente,
nada es sincero.
En el baúl
que guarda
los cálidos deseos,
la fiebre que te atormenta
se desgrana en silencio,
adormecida y penetrante,
blandiendo un aroma
a dolor y lamento.
Y surqué tu contorno
como león embravecido,
bebiendo cada rincón
de ese apasionado cuerpo
y saboreando, sin disimulo,
el manjar
que me entregaste
sin vergüenza,
sin tapujos.
Aniksun