Espejos y maldiciones

Rodrigo del Río

El cazador de sueños.
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Ya te lo dije; no me estás escuchando. Ella te abandonó, no fue tu culpa. Deja de quejarte y maldecir tu fortuna. "Que al cabo las cosas pasan y si son malas, al pecho las balas". Si tienes que maldecir, maldícela a ella, arpía mentirosa, pues ahora debe estar con él, agazapada y feliz.
...¿Qué? ¿Es que acaso no tengo razón?
La pregunta ahora es ¿Qué va ser de ti? ¿Lo podrás superar? O te rendirás antes de comenzar a batalla.
Te doy un consejo: Todo ese amor que sentías por ella transfórmalo en odio... Sí ódiala, ódiala con toda tu alma. Que su recuerdo sea maldito y su nombre anatema. Así le darás nuevamente sentido a tu vida, y no harás eso que estás pensando.
No, no me agradezcas, mas la próxima vez antes de consultarme, sacúdeme un poco tal como lo hacía ella; cuando feliz se acicalaba antes de ir a reunirse con él. Quizás así tu rostro no refleje ese dolor que tiene tu alma;ese cansancio, y unas sienes que comienzan a tornarse marchitas y níveas.
Rodrigo del Río
 
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Ya te lo dije; no me estás escuchando. Ella te abandonó, no fue tu culpa. Deja de quejarte y maldecir tu fortuna. "Que al cabo las cosas pasan y si son malas, al pecho las balas". Si tienes que maldecir, maldícela a ella, arpía mentirosa, pues ahora debe estar con él, agazapada y feliz.
...¿Qué? ¿Es que acaso no tengo razón?
La pregunta ahora es ¿Qué va ser de ti? ¿Lo podrás superar? O te rendirás antes de comenzar a batalla.
Te doy un consejo: Todo ese amor que sentías por ella transfórmalo en odio... Sí ódiala, ódiala con toda tu alma. Que su recuerdo sea maldito y su nombre anatema. Así le darás nuevamente sentido a tu vida, y no harás eso que estás pensando.
No, no me agradezcas, mas la próxima vez antes de consultarme, sacúdeme un poco tal como lo hacía ella; cuando feliz se acicalaba antes de ir a reunirse con él. Quizás así tu rostro no refleje ese dolor que tiene tu alma;ese cansancio, y unas sienes que comienzan a tornarse marchitas y níveas.
Rodrigo del Río
Odioso ni yo me soporto. Un abrazo, Rodrigo.
 
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Ya te lo dije; no me estás escuchando. Ella te abandonó, no fue tu culpa. Deja de quejarte y maldecir tu fortuna. "Que al cabo las cosas pasan y si son malas, al pecho las balas". Si tienes que maldecir, maldícela a ella, arpía mentirosa, pues ahora debe estar con él, agazapada y feliz.
...¿Qué? ¿Es que acaso no tengo razón?
La pregunta ahora es ¿Qué va ser de ti? ¿Lo podrás superar? O te rendirás antes de comenzar a batalla.
Te doy un consejo: Todo ese amor que sentías por ella transfórmalo en odio... Sí ódiala, ódiala con toda tu alma. Que su recuerdo sea maldito y su nombre anatema. Así le darás nuevamente sentido a tu vida, y no harás eso que estás pensando.
No, no me agradezcas, mas la próxima vez antes de consultarme, sacúdeme un poco tal como lo hacía ella; cuando feliz se acicalaba antes de ir a reunirse con él. Quizás así tu rostro no refleje ese dolor que tiene tu alma;ese cansancio, y unas sienes que comienzan a tornarse marchitas y níveas.
Rodrigo del Río
Reflejarse en el espejo del dolor e intentar que el rostro sea alma y esos
elementos para destruirlos en el azogue de los sentimientos. me gustó.
saludos amables de luzyabsenta
 

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