BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las líneas de mis vértebras,
son sucintas y están maltrechas.
Leves, como plumajes de lechuza,
son las noches que me acompañan.
Las nupcias de los aventureros,
nunca terminan en nada bueno.
Los consejeros, estúpidos y malolientes,
dan de beber a los niños semillas de girasol.
Mi costado sangra y vierte su sangre
sobre territorios inexplorados.
Se nace muerto, enterrado en un busto,
anónimo y estéril.
Se nace muerto, con un vívido porcentaje
de angustia diluida.
¡Oh, cómo se extingue la vida, entre mis manos,
sueño incierto de maniquís y de negras culebras!
©
son sucintas y están maltrechas.
Leves, como plumajes de lechuza,
son las noches que me acompañan.
Las nupcias de los aventureros,
nunca terminan en nada bueno.
Los consejeros, estúpidos y malolientes,
dan de beber a los niños semillas de girasol.
Mi costado sangra y vierte su sangre
sobre territorios inexplorados.
Se nace muerto, enterrado en un busto,
anónimo y estéril.
Se nace muerto, con un vívido porcentaje
de angustia diluida.
¡Oh, cómo se extingue la vida, entre mis manos,
sueño incierto de maniquís y de negras culebras!
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