Mis ojos se humedecen
y la llama de una vela en las paredes de mi alma
se derrite en la visión de tus palabras.
El tiempo pasa,
la poesía ilusiona, ninguno se cansa;
yo ni al uno ni al otro temo
porque eres el ángel más grande del planeta.
Como poeta que sabe lo que siente,
hoy déjame escribir, por un pequeño instante,
las eternas palabras que se fueron de nuestras bocas.
Amor puede y no puede ser
siempre un poema;
estas palabras sin poesía
solo son evitados besos que te debía.
Cierro mis ojos
y la visión de una vela se queda,
encendida, detrás del telón de mis parpados
alumbrando nuestros secretos poemas.
Fidel Guerra, Oregon, 12, 2020.
y la llama de una vela en las paredes de mi alma
se derrite en la visión de tus palabras.
El tiempo pasa,
la poesía ilusiona, ninguno se cansa;
yo ni al uno ni al otro temo
porque eres el ángel más grande del planeta.
Como poeta que sabe lo que siente,
hoy déjame escribir, por un pequeño instante,
las eternas palabras que se fueron de nuestras bocas.
Amor puede y no puede ser
siempre un poema;
estas palabras sin poesía
solo son evitados besos que te debía.
Cierro mis ojos
y la visión de una vela se queda,
encendida, detrás del telón de mis parpados
alumbrando nuestros secretos poemas.
Fidel Guerra, Oregon, 12, 2020.