BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Oh, deseo de salir de tierra,
bucear entre arenas superficiales
y merodear las altaneras hierbas
del suelo del palacio subterráneo.
No, sólo ver tierra y tierra, marchita,
allá y acá, y a lo lejos.
Vacía me parece. Aún con sus estímulos
parciales. Aún con sus austeras trivialidades.
Con sus cotidianos panes y alertas hiperbólicas.
Creo que el demonio se limpia el trasero con
nuestras inconsistencias.
Me estremece el aire. El aire macho
que circunda las alas del pájaro en el templo.
Y esa lengua salvaje que arrastra la jungla
hasta las glorietas y tumba las estatuas.
©
bucear entre arenas superficiales
y merodear las altaneras hierbas
del suelo del palacio subterráneo.
No, sólo ver tierra y tierra, marchita,
allá y acá, y a lo lejos.
Vacía me parece. Aún con sus estímulos
parciales. Aún con sus austeras trivialidades.
Con sus cotidianos panes y alertas hiperbólicas.
Creo que el demonio se limpia el trasero con
nuestras inconsistencias.
Me estremece el aire. El aire macho
que circunda las alas del pájaro en el templo.
Y esa lengua salvaje que arrastra la jungla
hasta las glorietas y tumba las estatuas.
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