Grecia Fuentes
Poeta recién llegado
Una insistente corazonada,
de proveniencia confusa,
tomó partida de mi inquietud,
sin previo aviso o excusa.
El silencio nocturno me lleva,
a escenarios sin audiencia,
entre el relleno y el vacío,
hacia un valle de inocencia.
Bajo la ley de contraste,
te identifico entre las sombras,
aprieto mis ojos, caí en un engaño,
y en él apareces, en todas tus formas.
Cada latido es más difuso,
ya no concibo en mis razones,
las gamas violetas, ahora son grises,
no hay más esquemas, tampoco matices.
Sin una coartada o máscara,
tan solo esperando, sin saber qué cosa,
sin un dominio más que mi alcoba,
que ahora es testigo de mis delirios.
de proveniencia confusa,
tomó partida de mi inquietud,
sin previo aviso o excusa.
El silencio nocturno me lleva,
a escenarios sin audiencia,
entre el relleno y el vacío,
hacia un valle de inocencia.
Bajo la ley de contraste,
te identifico entre las sombras,
aprieto mis ojos, caí en un engaño,
y en él apareces, en todas tus formas.
Cada latido es más difuso,
ya no concibo en mis razones,
las gamas violetas, ahora son grises,
no hay más esquemas, tampoco matices.
Sin una coartada o máscara,
tan solo esperando, sin saber qué cosa,
sin un dominio más que mi alcoba,
que ahora es testigo de mis delirios.