ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca te pasó? Despertarte más bueno,
afable y tolerante mirarte en el epejo,
acordar con vos mismo, fundacional principio.
Comenzar la mañana con ganas positivas
y así enfrentar los hechos, el mundo en calesita,
sonrisa hacia adelante.
Vas viendo calle abajo en múltiples lugares
plenitud de colores, matices en los tonos,
las diferentes caras, los gestos y apariencias
alimentando deseos de limar controversias.
Dan ganas de abrazarte y caminar con ellos
y el prójimo es tu hermano.
La florista, el cartonero, el simple transeúnte,
como el que vende diarios
o quien por la pantalla te cuenta novedades.
Ejercitás la vida en su diversidad.
Aceptación del otro, de todos, cada uno
y hasta te aceptás vos.
Pero hay un momento en que surge un pensamiento
guardado en un rincón pugnando por salir
porque sabés muy bien: hay tipos incurables
a los que nunca nunca podrá hacerlos buenos
enfermedad, vejez, prisión domiciliaria,
ni viaje a eternidad.
Ratas oportunistas, soretes mal paridos
mezquinos egoístas, impunes asesinos
sabios opinadores con bosta en la cabeza
y decís ¡Carajo! ¡Qué flor de hijos de puta!
¡ Y la reputa madre que los remil parió!
Conservando la calma, nutriendo la esperanza,
juntando soledades y solidaridades
para el reto cotidiano de cambiar la realidad,
así seguís el día, tranquilo en la certeza:
Podrás ser optimista, boludo alegre... no.
afable y tolerante mirarte en el epejo,
acordar con vos mismo, fundacional principio.
Comenzar la mañana con ganas positivas
y así enfrentar los hechos, el mundo en calesita,
sonrisa hacia adelante.
Vas viendo calle abajo en múltiples lugares
plenitud de colores, matices en los tonos,
las diferentes caras, los gestos y apariencias
alimentando deseos de limar controversias.
Dan ganas de abrazarte y caminar con ellos
y el prójimo es tu hermano.
La florista, el cartonero, el simple transeúnte,
como el que vende diarios
o quien por la pantalla te cuenta novedades.
Ejercitás la vida en su diversidad.
Aceptación del otro, de todos, cada uno
y hasta te aceptás vos.
Pero hay un momento en que surge un pensamiento
guardado en un rincón pugnando por salir
porque sabés muy bien: hay tipos incurables
a los que nunca nunca podrá hacerlos buenos
enfermedad, vejez, prisión domiciliaria,
ni viaje a eternidad.
Ratas oportunistas, soretes mal paridos
mezquinos egoístas, impunes asesinos
sabios opinadores con bosta en la cabeza
y decís ¡Carajo! ¡Qué flor de hijos de puta!
¡ Y la reputa madre que los remil parió!
Conservando la calma, nutriendo la esperanza,
juntando soledades y solidaridades
para el reto cotidiano de cambiar la realidad,
así seguís el día, tranquilo en la certeza:
Podrás ser optimista, boludo alegre... no.
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