Una leyenda de valientes

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Éramos pocos y resultó que éramos los suficientes,
ninguna boca de más y ningún beso de menos,
personajes de una leyenda de valientes
que se creyeron dueños de los cielos.

Mi yo se encontró en mis sueños con el contigo
y nos miramos de manera discreta,
apretando los labios los dos sonriendo
y mirando la vida con las ventanas abiertas.

Si un beso es capaz de enseñarnos la vida
yo pediría un beso de tu boca,
un beso que desconecte las malas vibras
y ponga en mi mundo un parque de alegrías.

Éramos los suficientes, los dos más que necesarios,
mi boca sólo ha puesto mieles en tu boca
y las caricias empiezan a colmar los campos
convirtiendo un minuto sin ti en horas.

Hoy hay verano en esta noche en que me amas,
después de ti nunca volveré a ser el mismo,
caminando este sendero te miro y te respiro,
voy contando las veces que mi alma te llama.

Olvido entre tus bordes mi mala ortografía
peleo con los dragones que viven en los cuentos
le escribo al tiempo tantas melodías
y me devuelve el sol letras que quedan en tu cuaderno.

Tengo desnuda por completo mi alma
y con calcomanías tuyas cubro mi cuerpo,
tuvo Saturno una hija a la que vistió de pirata
y tuve yo la fortuna de recibirle los besos.
 
Éramos pocos y resultó que éramos los suficientes,
ninguna boca de más y ningún beso de menos,
personajes de una leyenda de valientes
que se creyeron dueños de los cielos.

Mi yo se encontró en mis sueños con el contigo
y nos miramos de manera discreta,
apretando los labios los dos sonriendo
y mirando la vida con las ventanas abiertas.

Si un beso es capaz de enseñarnos la vida
yo pediría un beso de tu boca,
un beso que desconecte las malas vibras
y ponga en mi mundo un parque de alegrías.

Éramos los suficientes, los dos más que necesarios,
mi boca sólo ha puesto mieles en tu boca
y las caricias empiezan a colmar los campos
convirtiendo un minuto sin ti en horas.

Hoy hay verano en esta noche en que me amas,
después de ti nunca volveré a ser el mismo,
caminando este sendero te miro y te respiro,
voy contando las veces que mi alma te llama.

Olvido entre tus bordes mi mala ortografía
peleo con los dragones que viven en los cuentos
le escribo al tiempo tantas melodías
y me devuelve el sol letras que quedan en tu cuaderno.

Tengo desnuda por completo mi alma
y con calcomanías tuyas cubro mi cuerpo,
tuvo Saturno una hija a la que vistió de pirata
y tuve yo la fortuna de recibirle los besos.
Seguro se volverá una historia real


Grato leerte
 

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