Martín Renán
Poeta adicto al portal
Este frío
dentro una maldición
no se extingue;
a tientas existo
si profeso más culpas
en otra hoguera.
El fruto que me prohíbo, a otro dios, y el rezo.
Obstinación.
Probablemente,
necio,
la muerte una mierdecita;
redondito
corta el camino
a la edad que tengo.
En presencia
no te miento
de más años, habrá, otra vez,
creo,como pequeña
cruz que se enmienda
en una tarde infinita.
Del bolsillo izquierdo, el amuleto extraviado de niño.
La casa desde
cuatro nubes
de melancolía;
desde el humo de la memoria
un vecindario marcha al centro
de mi corazón,
como
fiesta de despedida.
De los años, de la nada
está de ausente
como tentación,
debajo,
el árbol imita
el sacro contenido
de un milagro.
Así, obrero de salario,
humilde
en la mesa
narra el pasado
que dejó el soñador,
anecdótico detalle,
consumado
para renacer
a la luz
de un nuevo mañana.
dentro una maldición
no se extingue;
a tientas existo
si profeso más culpas
en otra hoguera.
El fruto que me prohíbo, a otro dios, y el rezo.
Obstinación.
Probablemente,
necio,
la muerte una mierdecita;
redondito
corta el camino
a la edad que tengo.
En presencia
no te miento
de más años, habrá, otra vez,
creo,como pequeña
cruz que se enmienda
en una tarde infinita.
Del bolsillo izquierdo, el amuleto extraviado de niño.
La casa desde
cuatro nubes
de melancolía;
desde el humo de la memoria
un vecindario marcha al centro
de mi corazón,
como
fiesta de despedida.
De los años, de la nada
está de ausente
como tentación,
debajo,
el árbol imita
el sacro contenido
de un milagro.
Así, obrero de salario,
humilde
en la mesa
narra el pasado
que dejó el soñador,
anecdótico detalle,
consumado
para renacer
a la luz
de un nuevo mañana.