Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Por supuesto, es la greda de tus pechos mínimos
y los rosarios que allí rezo,
penitente y arrodillado, ante el dios implacable
de tus pestañas.
Desde luego, son tus pendulares y magnificentes
nalgas que han desviado
mis órbitas distantes para satelizar mi ombligo
en tus lunares...
Claro, y el agua hendida de profundidad salobre
que espuma contra la proa
cuando las olas empujan el velero que abrazas
hasta destrozarlo contra tu playa.
Pero también tu otro cuerpo de puestas de ojos
en el aire de las palabras,
la desnudez silenciosa que incendias en tu sitio
cuando no estás conmigo:
lo que no se toca con la sustancia ni desaparece
cuando se acaba.
20 de diciembre de 2018.
y los rosarios que allí rezo,
penitente y arrodillado, ante el dios implacable
de tus pestañas.
Desde luego, son tus pendulares y magnificentes
nalgas que han desviado
mis órbitas distantes para satelizar mi ombligo
en tus lunares...
Claro, y el agua hendida de profundidad salobre
que espuma contra la proa
cuando las olas empujan el velero que abrazas
hasta destrozarlo contra tu playa.
Pero también tu otro cuerpo de puestas de ojos
en el aire de las palabras,
la desnudez silenciosa que incendias en tu sitio
cuando no estás conmigo:
lo que no se toca con la sustancia ni desaparece
cuando se acaba.
20 de diciembre de 2018.
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