PANDEMIA PANDORA
Florilegio de cráneos vacíos
como búcaros para rosas marchitadas
Paz horrísona que nace de las cuerdas de los pianos desdentados
Paisaje en azules mortales como miradas que agonizan
Solo la armonía de tu cuerpo puede salvar al mundo
Tu cuerpo como flor de heliotropo
vencido por los vientos
caracola amanecida entre mis brazos
Tu cuerpo de virgen poseída por todos los unicornios
y poseedor de todas las cadencias
Te extiendes como arena tibia por todos los desiertos
Te refugias bajo la ola que teme tu contacto
Oh el barco que se cruza en tu derrotero
llenas serán sus sentinas con las miríadas de canciones
que alaban tus caderas.
Abran los puertos sus atarazanas apaisadas
Ninguna altura es la tuya y ningún calado te alcanza
Maromas de leves juncos te servirán de atadura
porque eres la esencia de la libertad, oh mía.
Mientras en la ciudad se desgajan las cornisas y los tilos
las aves que guardan sus trinos para el héroe
vuelan desalentadas por la ausencia de prodigios
y los rótulos de neón anuncian nuevas tragedias.
Sólo tú viva armonía tendida en los umbrales de la noche
pacificarás las cóleras con tu canto inaudible para el hombre.
Cuando tu brazo de desprendió de su hombro
al rechazar aquel abrazo
fue una nueva liberación de los truenos y las pestes.
Y aunque violento era un abrazo de amor
Mujer densidad de mármol
frialdad de rutina melancólica
escancia en mis huesos vacíos los alcoholes redentores
Permite que me una al silencioso cortejo de los heridos de amor
Guardaré las músicas y los dátiles
y me abstendré de liberar desde mis labios
el paladar que te degustó una vez
volveré al refugio nemoroso como fiera abatida o como piedra
que ha fracasado en su vocación de estatua.
Volveré a nuestro espinoso lecho a yacer con escorpiones.
Ilust.: "La caja de Pandora". Gabriel Barceló
Florilegio de cráneos vacíos
como búcaros para rosas marchitadas
Paz horrísona que nace de las cuerdas de los pianos desdentados
Paisaje en azules mortales como miradas que agonizan
Solo la armonía de tu cuerpo puede salvar al mundo
Tu cuerpo como flor de heliotropo
vencido por los vientos
caracola amanecida entre mis brazos
Tu cuerpo de virgen poseída por todos los unicornios
y poseedor de todas las cadencias
Te extiendes como arena tibia por todos los desiertos
Te refugias bajo la ola que teme tu contacto
Oh el barco que se cruza en tu derrotero
llenas serán sus sentinas con las miríadas de canciones
que alaban tus caderas.
Abran los puertos sus atarazanas apaisadas
Ninguna altura es la tuya y ningún calado te alcanza
Maromas de leves juncos te servirán de atadura
porque eres la esencia de la libertad, oh mía.
Mientras en la ciudad se desgajan las cornisas y los tilos
las aves que guardan sus trinos para el héroe
vuelan desalentadas por la ausencia de prodigios
y los rótulos de neón anuncian nuevas tragedias.
Sólo tú viva armonía tendida en los umbrales de la noche
pacificarás las cóleras con tu canto inaudible para el hombre.
Cuando tu brazo de desprendió de su hombro
al rechazar aquel abrazo
fue una nueva liberación de los truenos y las pestes.
Y aunque violento era un abrazo de amor
Mujer densidad de mármol
frialdad de rutina melancólica
escancia en mis huesos vacíos los alcoholes redentores
Permite que me una al silencioso cortejo de los heridos de amor
Guardaré las músicas y los dátiles
y me abstendré de liberar desde mis labios
el paladar que te degustó una vez
volveré al refugio nemoroso como fiera abatida o como piedra
que ha fracasado en su vocación de estatua.
Volveré a nuestro espinoso lecho a yacer con escorpiones.
Ilust.: "La caja de Pandora". Gabriel Barceló
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