Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y caerán avergonzadas las fronteras
de mirarse el ombligo, quedaran hartas
y en una pira muy grande, todas las banderas
se volverán cenizas y abonarán los campos.
Algo surgirá cuando las celdas abran
su vergonzoso silencio, para no callar nunca.
Una mano tras otra
entrelazadas, por el propio placer,
sin ninguna cadena,
darán la vuelta al mundo
tomarán en silencio centros y suburbios,
romperán los mástiles de todos los encierros.
Y un fuego constante robará el frío,
y logrará que al fin no muramos de pena.
de mirarse el ombligo, quedaran hartas
y en una pira muy grande, todas las banderas
se volverán cenizas y abonarán los campos.
Algo surgirá cuando las celdas abran
su vergonzoso silencio, para no callar nunca.
Una mano tras otra
entrelazadas, por el propio placer,
sin ninguna cadena,
darán la vuelta al mundo
tomarán en silencio centros y suburbios,
romperán los mástiles de todos los encierros.
Y un fuego constante robará el frío,
y logrará que al fin no muramos de pena.