elena_anele
Poeta recién llegado
Qué dirías si confieso
que el mar que nada entre sus aguas
y que agranda nuestra distancia
se ha creado por mis lágrimas;
que el dolor que me estremece,
que me agarra y me desgarra
es la brisa que te hiela
y acaricia tu silueta;
¿Tornaría a una sonrisa
tu expresión entristecida
si supiera que mis manos,
aunque ya no hallen tu amparo,
aún te siguen abrazando?
Porque la lluvia que te empapa,
que resbala por tu cara,
que en el cuerpo se te clava,
que te mata con sus armas
son mis ganas de tenerte,
que venciendo las tormentas,
que soñando que te quedas,
que evocando tu existencia
te persiguen dónde vayas
y a través del hablar del viento,
que te observa desde el cielo
y que esparce tus cabellos
te trasmite que te quiero.
Elena González
que el mar que nada entre sus aguas
y que agranda nuestra distancia
se ha creado por mis lágrimas;
que el dolor que me estremece,
que me agarra y me desgarra
es la brisa que te hiela
y acaricia tu silueta;
¿Tornaría a una sonrisa
tu expresión entristecida
si supiera que mis manos,
aunque ya no hallen tu amparo,
aún te siguen abrazando?
Porque la lluvia que te empapa,
que resbala por tu cara,
que en el cuerpo se te clava,
que te mata con sus armas
son mis ganas de tenerte,
que venciendo las tormentas,
que soñando que te quedas,
que evocando tu existencia
te persiguen dónde vayas
y a través del hablar del viento,
que te observa desde el cielo
y que esparce tus cabellos
te trasmite que te quiero.
Elena González