Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arañas
Arañas traen al alba
ligeras manos de seda,
caminan altas los cerros
buscando la rosaleda.
Cautela, rojo galope,
el hilo se une y enreda,
los soles se agitan blancos,
se funden cómo la greda.
Quemando suben colores,
bailando mientras se pueda
la tela se mece al viento,
la luna brilla y se queda.
Madruga vívido el cielo
sin nube que lo preceda,
los labios muerden arañas
bajando por la alameda.
Dvaldés
Arañas traen al alba
ligeras manos de seda,
caminan altas los cerros
buscando la rosaleda.
Cautela, rojo galope,
el hilo se une y enreda,
los soles se agitan blancos,
se funden cómo la greda.
Quemando suben colores,
bailando mientras se pueda
la tela se mece al viento,
la luna brilla y se queda.
Madruga vívido el cielo
sin nube que lo preceda,
los labios muerden arañas
bajando por la alameda.
Dvaldés