Camy
Camelia Miranda
Con la fragilidad de cada minuto
se mece al menos una rima;
-el silencio no lo es todo-
Lo que sí sé es que estás allá afuera
y yo desde este balcón sin poder mirarte.
Me da miedo respirar aún dentro de mi guarida
y contengo cada bocanada para rescatar
una a una las letras que quisieron ser poema.
Sentada aquí y allá,
esta tarde, este domingo,
pretendí forjar una estructura
y mi fuero prefirió la libertad;
los versos olvidados se revelaron,
interpretando una melodía
que enmarcó la lluvia del invierno
en las calles de tu cuerpo.
Mientras todo era muerte en otros linderos,
yo me aferraba a un inmaculado recuerdo.
Y quizás por ello quería guardarte,
reservándolo al misterio de este recogimiento.
Pero aquí estás...
¡Más allá de mi puerta,
de este domingo,
de lo que me toca de luna,
de sol,
de agua,
de tierra,
de río
y de abrazos!