foto de mi autoría
Qué solitario el banco donde ayer,
con un lenguaje cómplice y secreto,
el abuelo reía con su nieto
al que tal vez ya nunca vuelva a ver.
Quién pudiera la magia devolver
a ese espacio de vida despojado,
al juego por el niño abandonado
imagen congelada de la espera,
y un simple retroceso devolviera
la latente presencia de lo amado.
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