Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿A quién llaman los mirlos cuando aún no amanece?
Si negros son y hay más negro
si largo es y hay más largo,
sobre ellos, sombra de móviles plata
detienen la imagen y miran
lo que abajo no pasa;
esposados troncos allí van,
adolescentes labios
que nadie ya besa,
un gran barco navega sin remos
y cruza la acera,
una piedra, rueda y más rueda
sobre un lecho sin agua.
Voluntad de unos ojos sin causa
des engreídos hasta decir:
¡ya basta!
toman aire, el camino allí
sigue,
toman aire, el camino allí
espera,
los sonidos impregnan los bancos
donde ancianos sentaban sus penas
y revuelven los surcos de arena
de niños en juego.
El mirlo hace presa en el pico
de una simple promesa,
llegará la mañana,
suaves bolas de plumas al aire
rellenos de gargantas,
tobogán que no cesa,
ida y vuelta,
viento y calma.