Te extraño.

Armand

Poeta asiduo al portal
Te extraño como eras antes
cuando solo verme te cambiaba la cara
que distinta y que clara es la distancia
cuando pensabas para toda la vida
y después la vida hacia lo que quería.

Te extraño como la playa extraña al turista
y ese amor efímero
del verano de nuestros días
cuando solo con una caricia te aflojaba
los nervios que cargabas
el silencio en el que sufrias.

Te extraño con la altura de un Lord Inglés
porque esa es la parte que me toca
ser esa ola qué parte la roca
ser el que recoge lo que le toca
y no tiene derecho a pretender más nada.

Te extraño más allá de lo que digamos
nosotros que fuimos los que perdimos
o quizás algo ganamos de todo esto
este caos y destrucción que queda detrás
las lágrimas que has sembrado
son los silencios que te quedan por cosechar.
 
Me he tomado la libertad, Lord, de alegrar un poco, el tono de su poema:


Te extraño como pianista,
cuando sólo al verme te ponías a tocar,
¡ Qué distinta y qué clara es la distancia !
Cuando pensabas derretirme en el escenario,
y después, la fuga de Johann-Sebastian Bach,
hizo lo que quería. ¡ Poniéndome firme y gallardo !

¡ Es una obra de Música, no más !

Te extraño como la playa extraña al turista
y ese amor efímero, nudista,
del verano de nuestros días, violinista,
cuando sólo con una caricia te aflojaba
los nervios que cargabas, comunista,
el silencio en el que sufrías, capitalista.

¡ El Dinero no lo es todo, Sofonisba !

Te extraño con la altura de un Lord Inglés
porque ésa es la parte que me toca;
ser esa ola que parte la roca,
en compás de tres por cuatro,
que es ternario: Tátata, tátata...




Toma que toma, que toma,
toma Ketama.


Ser el que recoge lo que le toca
y no tiene derecho a pretender más nada.
Solamente tiene Derecho a nadar.
Y chapotear, como los patos,
en el lago Ness. Sin que los muerda
el monstruo marino.


Ni me morderá tampoco,
un gran danés; ni le quitaré
los huevos a una hembra madre
de pájaro espino.


Te extraño más allá de lo que digamos
nosotros, los beduinos, primos lejanos
de Israel; que fuimos los que perdimos,
o quizás, algo ganamos, en aquel
certamen de Dibujo y Poesía.


Yo pinté La Gioconda, ante el espejo,
desnuda, comiendo arroz
con conejo.


De todo esto, puedo deducir:
Este caos y destrucción que queda atrás,
las lágrimas que has sembrado
son los silencios que te quedan por cosechar;
¡ Tercer-mundista ! Que eres pobre,
y no te quiero dar de comer.


Mi estofado con guisantes verdes fritos,
es todo, para mí.
 
Última edición:
Me he tomado la libertad, Lord, de alegrar un poco, el tono de su poema:


Te extraño como pianista,
cuando sólo al verme te ponías a tocar,
¡ Qué distinta y qué clara es la distancia !
Cuando pensabas derretirme en el escenario,
y después, la fuga de Johann-Sebastian Bach,
hizo lo que quería. ¡ Poniéndome firme y gallardo !

¡ Es una obra de Música, no más !

Te extraño como la playa extraña al turista
y ese amor efímero, nudista,
del verano de nuestros días, violinista,
cuando sólo con una caricia te aflojaba
los nervios que cargabas, comunista,
el silencio en el que sufrías, capitalista.

¡ El Dinero no lo es todo, Sofonisba !

Te extraño con la altura de un Lord Inglés
porque ésa es la parte que me toca;
ser esa ola que parte la roca,
en compás de tres por cuatro,
que es ternario: Tátata, tátata...




Toma que toma, que toma,
toma Ketama.


Ser el que recoge lo que le toca
y no tiene derecho a pretender más nada.
Solamente tiene Derecho a nadar.
Y chapotear, como los patos,
en el lago Ness. Sin que los muerda
el monstruo marino.


Ni me morderá tampoco,
un gran danés; ni le quitaré
los huevos a una hembra madre
de pájaro espino.


Te extraño más allá de lo que digamos
nosotros, los beduinos, primos lejanos
de Israel; que fuimos los que perdimos,
o quizás, algo ganamos, en aquel
certamen de Dibujo y Poesía.


Yo pinté La Gioconda, ante el espejo,
desnuda, comiendo arroz
con conejo.


De todo esto, puedo deducir:
Este caos y destrucción que queda atrás,
las lágrimas que has sembrado
son los silencios que te quedan por cosechar;
¡ Tercer-mundista ! Que eres pobre,
y no te quiero dar de comer.


Mi estofado con guisantes verdes fritos,
es todo, para mí.

Muchas gracias por tu comentario, de verdad que me robó una sonrisa!

"Toma que toma, que toma,
toma Ketama."
 

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