E.Fdez.Castro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aguantaste veinticinco
en tres órganos vitales,
con el cáncer;
porque tu grandioso ahínco
no permitió tales males,
de ese máncer.
Desde los sesenta y cuatro
hasta los ochenta y nueve,
soportaste;
en este mundo, teatro
que la existencia tan breve,
superaste.
Tu corazón tan grandioso
despacio se fue aquietando,
por agrando;
aunque fornido como oso
finalmente fue parando,
por tan blando.
Dabas todo que tenías
al de bienes desprovistos
y los otros;
porque más que bien sabías
que los santos y anticristos,
tal nosotros.
Siempre fuiste independiente
de los cuervos que dominen
el cotarro,
y tu linaje ascendente
no permite contaminen
tal bizarro.
Con un solo año de escuela
venciste a quienes llevaban
la docena,
aprendiste de la abuela
que las masas estudiaban
por sistema.
Recuerda lo que construimos,
como los templos masones,
que perduran,
que por eso recibimos,
las modestas comisiones,
que no duran.
No fuiste gran empresario
porque todos empleados,
buenos eran;
tu corazón solidario
no permitió alienados,
que vivieran.
Más artesano que artista
en convenio del ladrillo
y madera,
y no perdiendo de vista
lo que en ti más tenia brillo,
por sincera.
La muerte estaba de paso
con la pandemia del Covid,
procediendo,
entonces vino tu ocaso
mas como el heroico Cid,
combatiendo.
Al final te ha vencido
la señora de guadañas,
o la parca,
pero tu cuerpo abatido
no permitió alimañas
de jerarca.
San José, día del padre,
sin funeral te enterramos
en tu tumba,
donde lleva muerta madre,
treinta años que la lloramos
y aun retumba.
Ni tocaron la campana,
ni los amigos vinieron,
al entierro,
con un bozal sin sotana
y guantes te despidieron,
sin un berro.
Tanto padre como amigo
cordial eras para mí
y los otros,
siempre estuve a tu abrigo,
a tu lado siempre fui,
por nosotros.
No creías en el alma
pensando que terminaba
tu camino,
mas nuestra vida se empalma
y siempre será la esclava
del destino.
En sueños me revelaste
que la vida no termina
con el cuerpo,
tú que del ser tal pensaste
que solamente camina
a la muerte.
En tu dimensión de luz
ya estás con los que se fueron,
más queridos;
me quedo aquí con la cruz
y con los que nos pusieron,
el martirio.
(A la muerte de mi padre)
Coplas manriqueñas (8a8b4c8a8b4c)
Castro.10 de abril del 2020