De ese faro, que esparce los recuerdos,
las terrazas abiertas a la noche,
ese cine, que traga como un pez…
quizá, porque fueron, sus huellas de cristal, por el hogar...
y nosotros acurrucados, en un festival del horizonte…
con nuestros diarios íntimos surrealistas;
con la piel de melodía,
y la nebulosa, que hemos creado en el vientre…
con los oídos del monte, y la frente de pan;
con esa caricia, de Luna de todos los tiempos…
el negro roturado,
el símbolo del aguijón,
y la fascinación, obrera…
quizá porque vencimos, el reloj y sus goteras;
yo, voy a adentrarme en el Sol, para saber…
de nuestra motivación,
que hace, totalmente efervescentes, los cielos…
las terrazas abiertas a la noche,
ese cine, que traga como un pez…
quizá, porque fueron, sus huellas de cristal, por el hogar...
y nosotros acurrucados, en un festival del horizonte…
con nuestros diarios íntimos surrealistas;
con la piel de melodía,
y la nebulosa, que hemos creado en el vientre…
con los oídos del monte, y la frente de pan;
con esa caricia, de Luna de todos los tiempos…
el negro roturado,
el símbolo del aguijón,
y la fascinación, obrera…
quizá porque vencimos, el reloj y sus goteras;
yo, voy a adentrarme en el Sol, para saber…
de nuestra motivación,
que hace, totalmente efervescentes, los cielos…