claudiorbatisti
claudiorbatisti
De repente la risa hace mi llanto
silencioso y sutil como la bruma;
de las bocas el beso hace la suma,
de las manos matar causa el espanto.
De repente llorar fue dulce canto
que en mis dedos posó cálida pluma;
la pasión derritió el hielo y me abruma
y en momentos de calma odio mi encanto.
De repente, no más fue de repente,
convirtió mi pesar más respetable
en un juego banal casi sociable.
El amor se marchó fue de repente
y el dolor se tornó feo y culpable,
de repente, no más fue de repente.
Claudio Batisti