BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Unánime la leche entra en el globo,
ingiere la medida de un método insigne,
reanuda la extensión del cuerpo, emite
sonidos de deglución veloz, cumple
su llano vestigio sobre las sombras.
El llanto viste sus eternas amapolas,
revive tu canto fortaleciendo las piedras,
circularmente, los labios emiten sus ruidos,
o sombras de eternas maneras.
Coronas de flores en las amplias puertas,
sombrías gestaciones de sueños promisorios,
así, el cuerpo exige su tribulación última.
Por las calles, disminuyo los vértices,
los edificios me parecen blandos, flexibles,
y doy vueltas por espacios taciturnos y grises.
©
ingiere la medida de un método insigne,
reanuda la extensión del cuerpo, emite
sonidos de deglución veloz, cumple
su llano vestigio sobre las sombras.
El llanto viste sus eternas amapolas,
revive tu canto fortaleciendo las piedras,
circularmente, los labios emiten sus ruidos,
o sombras de eternas maneras.
Coronas de flores en las amplias puertas,
sombrías gestaciones de sueños promisorios,
así, el cuerpo exige su tribulación última.
Por las calles, disminuyo los vértices,
los edificios me parecen blandos, flexibles,
y doy vueltas por espacios taciturnos y grises.
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